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martes, 27 de diciembre de 2011

Monográfico

El ganador de la edición 2011 del concurso de Paradela ha sido ARO

A continuación se publica el último de sus temas, pero al final encontraréis el enlace a todas sus participaciones

A todos los que han participado
en este concurso
y a la convocante.



MUSAS ESCONDIDAS

El trabajo me ha traído a Granada este día de finales de noviembre. He llegado de noche, apagadas ya las blancas luces de Sierra Nevada. En el coche venía pensando que tenía que escribir una entrada para esta última etapa del concurso de Paradela y que prácticamente ya no me queda tiempo. He llegado al hotel, un pequeño hotel con aspecto de alojamiento rural; he pasado por recepc
ión y he subido a la habitación: ropa, perchas, un vaso de agua, un derrumbe en la cama y unos minutos de tele, Milán – Barça. Tras el breve descanso, he bajado con el portátil, un cuaderno y un boli, a buscar una salita con chimenea que, mientras cumplía los trámites de registro, había divisado en uno de los laterales de la amplia entrada del hotel. Entro, la salita está sola, la chimenea encendida, una mesita y un sillón junto a ella."Aquí la voy a escribir: el fuego, sus rojas llamas, la ciudad de Federico y de la Alhambra, no tienen más remedio que hacer bajar las musas hasta mi pluma", pensé.



Pasan los minutos y el papel se mantiene inmaculado, mis pensamientos crepitan en las ascuas, ascienden con los pequeños hilos de humo y vuelan buscando inspiración. Vuelan y vuelven de vacío. Decido ir a buscar las musas en las entradas de los amigos blogueros. Me paro en aquella de Mamé Valdés en la que nos hablaba de besos de tornillo para ver si me sugiere algo y... nada, el papel me mira pálido y serio. Vuelvo a leer la tragedia que Laika nos contaba en "El camino"; me siento a la mesa con Anusky y con Sandra, su personaje, brindo con ellas, observo la pícara sonrisa y la alegría de ambas, sobre todo de Sandra cuando siente que aquella casa "volvía a ser su hogar"... pero el papel me sigue mirando con ojos vacíos. Quizás Encarni... con aquel último trago me inspire... leo su poema al ritmo del piano que lo acompaña y tomo un sorbo de ese tinto de Toro que nos muestra entre sus versos y las notas musicales; sigo el viaje blogosférico buscando musas en la noche infinita, leo allí los poemas que en un juego nos propuso un día y salto desde el blanco del papel hacia la felicitat de encontrar la inspiración oliendo la yerba que en aquella entrada del blog del jardindelpirineu se nos proponía: nada, ni aspirando ese olor dulzón bajan las resistentes musas... y es que ese personaje de quien mariluzgh se hace eco en su entrada del concurso de noviembre le corta el rollo al más pintado; quizás Reyes, sevillana, desde su giralda pueda enviarme efluvios inspiradores, o tal vez la tortuga de Urashima Taro, como la vecina del Guadalquivir cuenta en su ganadora entrada de septiembre, en lugar de llevarme a ese fabuloso paseo por el fondo marino, me acerque a cualquiera de las musas: a Calíope o a Erato o a Melpómene; nada de eso ocurre y el papel me mira con miradas interrogativas; ¿y si la elegante prosa de mercedespinto me trajera alguna de esas odiosas diosas que te saludan solo cuando ellas quieren?; pero las musas deben estar refugiadas en la escuela que con sus manos construyeron los vecinos del pueblo en el que Alma nació; sigo buscándolas... ¿podría la jabalina de José Vte. subir al cielo y volver cabalgada por Polimnia, la musa de los cantos? Leo a Ibso buscando lo que a estas alturas de la noche me parece ya una utopía, me voy con San y pienso que hoy las musas son tan desabridas como aquel marido de Martina que San nos presentaba en una de sus entradas... Los párpados se me van cerrando y la inspiración se duerme... esto es, como dijo Diego en su entrada para el concurso de julio, buscar una aguja en un pajar. Lo dejo, mañana será otro día...

Fuera, Granada también duerme, me hundo en el silencio de sus calles, camino hasta la Puerta de Elvira, tomo en un bar de por allí un bocata de jamón ibérico riquísimo -la cocina está cerrada-, un pionono de Santa Fe y vuelvo luego paseando despacio hacia el hotel: a mis espaldas se queda 
la Alhambra y allá lejos, Sierra Nevada, que lanza suspiros helados sobre mis musas congeladas. Entro en la habitación, dejo el blanco papel sobre una mesa, pongo la radio y me acuesto con la prima de riesgo.

Puerta de Elvira



Cuando amaneció, aquel papel había cambiado el blanco por un coro de palabras verdes; quizás esa meiga que nunca participa en los concursos se convirtió en mi escriba y contó en él lo que la noche anterior yo anduve tramando para descubrir palabras que poner en la última entrada de este concurso. Así que me he encontrado, con la luz del día, el trabajo hecho.


Y, como dijo Lope en su soneto, 
como por arte de birlibirloque,
a esta propuesta para el concurso

fin con estos versos le voy dando,

contad si son catorce 
las musas encontradas 
y hecha está ya mi entrada.

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Noviembre:   Una noche de fuego
Octubre:      Concurso Paradela en octubre
Septiembre:  Una tarde en Paradela
Agosto:       Toda una vida contada en fotos
Julio:           La herida

lunes, 5 de diciembre de 2011

Ganador concurso Paradela - diciembre 2011

Diciembre marca el final del concurso organizado por María Jesús Fuertes del blog "Paradela de Coles"; éste mes ha resultado ganador José Vicente del blog "Ya que digo" con un entrañable recorrido ferroviario, que aquí os traemos. Nuevamente felicidades al ganador.







El Tren de Paradela
(Concurso de Paradela) 






Esta entrada es la última que publico como participante en el concurso de Paradela. El concurso se acaba. Como he repetido hasta ser cansino, el concurso y todos sus participantes me han dado mucho más de lo que nunca hubiera ni soñado.  Se que puede parecer falsa modestia o el típico agradecimiento excesivo, pero en este caso es la realidad. 
Antes de empezar a participar en el concurso, allá por el mes de Septiembre del año pasado, este blog, y probablemente el que esto suscribe, no era el mismo ni tenía, ni remotamente, las mismas expectativas (que tampoco es que ahora tenga muchas, esa es la verdad y yo se lo que me digo) .  Nunca lo olvidaré.

Mi participación de este mes no es ningun relato, tampoco es ninguna historia, bueno si, es la historia de amistad que me une con las 25 personas que en algun momento u otro han participado en el concurso de este año. Para todos vosotros va dedicado este video como mi última participación.
A Mª Jesús como organizadora y para todos vosotros, amigos, es mi eterno agradecimiento. Va para todos. 
(¡¡¡Y por supuesto espero que os guste, que está hecho con todo el cariño!!!) 


 El Tren de Paradela




lunes, 31 de octubre de 2011

Concurso de Paradela Noviembre

Este mes tenemos otro triple empate:

Ana: "Campaña electoral"

El señor de la barba trajeado e impecable llegó el último, y saludando a todos con la cabeza  tomó asiento en la silla central para presidir la reunión, puso su carpeta en la mesa de madera noble que daba más seriedad a la sala de juntas y ajustándose el nudo de la corbata se dispuso a hablar.
Señores, dijo dirigiéndose a las doce personas allí reunidas, todos hombres y todos espectantes ante los nuevos proyectos que esperaban conocer y que era el motivo de aquella reunión urgente.

Como todos saben, no tenemos programa, no tenemos programa pero ellos lo desconocen, y como son un poco tontos los ciudadanos de este país, vamos a camelarlos como sea para que nos otorguen su voto, no nos queda otra, y dando trabajo ante tanta desesperación estos aceptan lo que sea.
A los parados les vamos a ofrecer trabajo, y he pensado en trabajos como los de antes, más que nada para que no se pierda la tradición.
Algunos trabajarán como limpiabotas, dos euros por cada par de zapatos que limpien y tres euros si le sacan brillo con la lengua.

Otros trabajaran en nuestros jardines, y sus hijos como no podrán ir a clase por falta de colegios públicos que es de lo que se trata, les pondremos a quitar las malas hierbas, así estarán ocupados y aprenderán menos o nada que es también de lo que se trata. Supongo que estamos todos de acuerdo ¿no? y esos todos movieron la cabeza asintiendo.


A las mujeres las emplearemos como criadas, además las rojas cocinan de lujo y nos harán unos asados que acompañados de un buen vino nos relameremos de gusto, por supuesto nos ahorraremos el lava-platos porque lo llevan incorporado, ya que nacieron para eso. Ellas comerán garbanzos en la cocina, aunque algún día habrá que probarlos porque estas hijas de puta los guisan para chuparse lo dedos.




A los maricones les llevaremos al Ejército, allí les seguirán dando por culo de paso que trabajan por la Patria, que es Una Grande y Libre.

A las lesbianas les cortaremos el pelo al cero para distinguirlas mejor, a ellas les gustan muy corto y les haremos un favor, éstas podrán trabajar en una peluquería para tal menester y que tendrá por nombre "sin pelos", podrán pelar a las de su calaña y así las de esta especie no tendrán mucho tiempo para cabalgatas orgullosas.

A los mayores les vamos a quitar tanto rollo con el Imserso, porque al Gobierno le cuesta una pasta, y con esa pasta que nos ahorraremos podremos llevar a nuestros hijos a Eurodisney para que lo pasen chupi.

Los abueletes se conforman con cualquier cosa, por tanto se organizarán excursiones a las sierra y van que chutan, Benidorm ya lo tienen muy visto y supone mucho ajetreo para ellos.Tenemos que cuidar a la tercera edad, les haremos saber en la campaña electoral que ese es el motivo de este recorte solidario.

En la nueva campaña que se avecina, no regalaremos flores, regalaremos "chorizos" que tenemos en abundancia y el pan que lo pongan ellos, aunque no sé si tendrán  pan para tantos, lo de los chorizos es para que vean que no tenemos nada que ocultar, o para que se lo crean. En la próxima reunión seguiremos recortando todo lo recortable y lo que no también.
Por último señores, voy a poner un película en blanco y negro muy instructiva en la que se dan las pautas para gobernar un país como Dios manda, esta gran película más antigua que el cagar se titula: EL NODO. Silencio por favor.
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Anusky: "Vuelta al hogar"

Hacia casi un año de la muerte de su padre y desde entonces Sandra no se había sentido con ánimo suficiente, para quedarse a dormir en la casa familiar,pero esta vez, decidió que ya era hora de plantar cara a sus miedos estúpidos y se fue a pasar el puente de Todos los Santos .
Cuando llegó a la casa ,reapareció la extraña sensación de visitas anteriores, estaba incómoda , ya no sentía que aquella fuese la acogedora casa de su infancia , el hogar al que tanto le gustaba regresar, cuando se independizó ,para vivir en la ciudad.
Encendió la cocina de leña, para que se fuese calentando la caldera de agua, que hacía funcionar la calefacción y mientras tanto purgó los radiadores .En una hora ,ya se empezaba a notar un ambiente mucho más cálido en toda la casa y subió a preparar la habitación, para pasar la noche.
Sobre la cómoda había una foto ,era ella ,trabajando junto a su padre en las viñas ,sonrió , recordando lo mucho que le gustaba a él , que vinieran sus hijos a hacer vendimia , en especial Sandra , su niña y en lo mucho que ella protestaba cada año cuando se acercaba la fecha de hacerlo.


-que sueño y que ganas de dormir en mi cama de siempre .
-seguro que mañana , de día, con la calefacción y un poco de limpieza , la casa me resulta más acogedora

Se metió en la cama , pero esa sensación de incomodidad , como de ser observada no había desaparecido totalmente



Sandra se despertó sobresaltada, le había parecido oír un ruido en la cocina , escuchó de nuevo
y sólo percibió el silencio de la noche

-¡que raro!,lo habré soñado?

Se acurrucó bajo las mantas y volvió sentir la misma sensación,acompañada de un fuerte aroma a café recién hecho , así que se levantó y fue decidida hacia la vieja cocina familiar.

-Aquí no hay nadie ,
ni nada ,
que frío !!!

Volvió rauda , a refugiarse bajo las mantas , pero cuando se metió en la cama ,de pronto ,le vino una idea a la cabeza y miró el despertador que había sobre la mesilla de noche , eran las cinco de la mañana , la hora a la que se levantaba cuando venía a pasar el puente de Todos los Santos, a casa de sus padres, era la hora ,en la que su padre la llamaba para ir a vendimiar.

murmuró con voz de sueño -Papa, déjame dormir , que ya no hay uvas que recoger


-menos mal que no me puede oír nadie, ahora le hablo a los fantasmas.

Hasta la repentina muerte de su padre , Todos los Santos eran símil de levantarse antes de cualquier indicio de luz solar , de pasar frío hasta que el sol lograba calentar el ambiente otoñal ,de manos doloridas , comida frugal en los breves descansos y sobre todo de mucho trabajo , que duro es doblar el espinazo miles de veces, hasta vaciar las cepas de sus frutos y también el estirarse para volcar los cestos en el remolque.
No iba a extrañar el ir a vendimiar ,aunque si iba a extrañar el tiempo pasado con su padre.

-Espero que no te enfades ,sabías lo mucho que odiaba estas fechas y que sólo lo hacía por contentarte .


-Ahora hemos plantado arboles frutales y Seve, el hijo de la tía Luisa , se encarga de su cuidado , le dan mucho menos trabajo y más rendimiento , seguro, que hubieras hecho lo mismo con el tiempo.


- siempre me decías que el campo hay que administrarlo con cabeza y trabajarlo con corazón .

Sintió un soplo de aire cálido , a modo de caricia y sonrió,mientras se dormía .

Cuando la luz del sol la despertó , no sabía si todo había sido un sueño ,pero estaba feliz y dedicó lo que quedaba de mañana a poner la casa en orden y a hacer un sabroso asado,en el horno de leña ,que disfrutaría en el calor de su hogar, mientras fuera llovía y soplaba el viento helado desde la montaña.

Sentada a la mesa, sirvió una copa de vino y sonrió picara mente

-Va por ti papa , estés donde estés,....

Entonces, sintió que aquel volvía a ser su hogar
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Encarni: "Luna llena"


Miro ese punto luminoso en mitad del espacio. Ese punto solitario que flota entre resortes y fija la pupila; detenida para perderse en la distancia. Ese punto lejano que trata de poner acento a esta soledad como un espejo de agua, sin estrellitas chispeantes que bailen alrededor.

Extiendo la mano al mirarla, y la luna se muestra como canica brillante sobre mi palma, y ésta, rueda hacia el interior de mis pensamientos, buscando la cara oculta de mis contornos.

La sostiene el velo de la noche, mientras me recojo en un halo sobre mi cama. Si ayer me daba miedo su blancura redonda en el firmamento, hoy me nutre su imagen poderosa; porque me alimento de sus hilos, de su fuerza rotatoria, de su esbelta figura, de su rostro cambiante a través del tiempo.

La observo desde mi pequeñez humana y bien podría ser ella el ombligo del universo, la retina del cosmos, una perla de nácar en este vacío presente.

La buscaré en el cielo a pesar de sus bordes menguados cada vez que la encuentro, hasta ser diáfana y limpia, para comenzar una nueva luna creciente, que llene de luz el círculo que me abotona este sencillo modo de mirarla.

viernes, 7 de octubre de 2011

Ganadores del Concurso de octubre en Paradela

El día después – Ana (blog Certificado de existencia)
(LO ACONTECIDO)
La vida consiste en un arduo equilibrio entre el recuerdo y el olvido,  los dos lo sabemos, hay que olvidar cuando alargamos las manos y no encontramos ya nada, sólo el verdín que crece en torno al abandono.
En ese vaivén me encuentro yo, en ese mar de recuerdos y olvidos, intentando olvidar lo inolvidable, después de ese disparo certero directo a la vena, al corazón, a las entrañas, después de recoger del suelo  camisas, corbatas, pantalones, después de recoger tu miedo y meterlo en los bolsillos, después de la huida hacia ti mismo hacia la seguridad de tus límites.
Fue solo cuestión de supervivencia, mis manos estaban cansadas de estar quietas, mi apatía era la realidad de mi mundo, cansada de tus enigmas y tus jeroglíficos indescifrables, necesitaba respirar con el viento de cara y prometí olvidar esta guerra cuerpo a cuerpo donde imperaban las normas y lo sistemático, tu sistema personal de tenerme cuando querías, mi espera se hizo eterna en los días sin tu presencia.
Retrocedí para encontrarme justo donde te encontré a ti, en ese punto donde me había perdido, retrocedí para recordar mi sonrisa de ayer y volver a ser yo, retrocedí en el calendario y me dolían aquellos días, por eso me fabriqué uno nuevo con días de colores como si fuese festiva cada nueva jornada.

Me senté junto a mí, que es lo mismo que poner las cartas sobre la mesa, que es lo mismo que pensar y mirar en mis adentros y con una escoba  imaginaria empecé a barrer los recuerdos que me estorbaban.
 

 
Me pinté sonrisas nuevas y dejé en un armario guardadas tantas cosas...para olvidar ese ir y venir tuyo, mi antigua  espera sin tiempo, mi larga espera sin luna, y mi alma se alío con mi mente para anestesiarme del resto de los días sin ti.
 
Prometí odiarte desde el amor más hondo que siento, que es la peor forma de odiar, desde la nostalgia que provoca tu ausencia, tu quietud, tu dejarte querer a ratos, y decidí vivir dedicándole una sonrisa a la vida, distraerme de tu aroma encallado ya en mi piel, vivir aun con este oleaje que llevo dentro, con este galimatías que soy yo, comparando la intensidad del dolor con el amor vivido, en una batalla diaria donde gana "quien no fue" y pasa como siempre "pierde quien ha sido".
(El DÍA DESPUÉS)
El despertador ha sonado hoy a las siete, como siempre, su tic-tac rutinario y cansino ha marcado mi noche diciéndome que a pesar de todo sigo viva. La mañana está gris, en mi ventana se deslizan pequeñas gotas de lluvia y los claveles se balancean suavemente en una danza interminable y monótona, los acordes de la quinta sinfonía de Beethoven suenan en el aire, es mi melodía de los amaneceres tontos cuando se me hace difícil esa sonrisa que le prometí a la vida.
No dejo de pensar en ti en todo momento, oigo tu voz y me imagino allí contigo llenando los momentos con miradas, con silencios, con sentimientos fuertes dispuestos a florecer. Es extraño sentir tanto sin ver, sin tocar, sin oír, en definitiva esto es soñar y como en un día más, todo sigue su ritmo y sin embargo nada es igual que antes, las palabras se las llevó algo más que el viento y no puedo mentir ni inventar que soy feliz en esta mañana bucólica y plomiza dentro de mi edredón azul, no me puedo permitir pensar mentiras.

La soledad se ha instalado sin pedir permiso entre estas cuatro paredes de la estancia donde sobrevivo, se recrea y evoca recuerdos, me susurra unos versos, me vapulea y me interroga, es cruel con mi propio delirio. La ducha me devuelve a la vida, siento como el agua arrastra tus besos por mi piel hasta caer al suelo, me lavo de tu olor y de la huella de tus manos dibujando deseos, la caricia perfecta, todavía hoy encontré restos del naufragio en mi desnudez.

                   
Me enfundo los vaqueros, me refugio bajo el paraguas y  me zambullo en la vida...podría mostrarte cicatrices, recordarte promesas, te quieros, deseos, incendios, podría decirte como me duele hoy la mañana, como arrastro mi alma por las aceras...pero no debo entregarme a las inutilidades, porque las palabras no tienen destinos. Salgo a la calle y llueve, sigue lloviendo sobre mojado en mi vida, me acompañas aunque no estés, me persigues después de tu huida y sé de pronto que a estas sensaciones se les llaman "recuerdos" se les llaman "añoranzas". Alguien me sonríe, los niños van a clase cargados con sus mochilas y el chubasquero, los coches salpican al cruzar los charcos, huele a cafetería y a pan recién hecho, a tierra mojada, todo sigue igual "el día después", igual que antes de ti, igual que contigo, igual que después de ti...la lluvia moja mi cara ¿o son mis lágrimas? la vida sigue.
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El secreto de la higuera - Concurso de Paradela –
José Vicente (blog Ya que digo)

Raquel se acercó con una enorme sonrisa a la hermosa higuera que estaba discretamente situada en un rincón de la acogedora casa de campo, donde tantos veranos habían pasado juntas, ella y  Milagros, su amiga de toda la vida y la actual propietaria de la casa. Como tantas veces hiciera en el pasado, rebuscó entre las hojas, examinando detalladamente todos los frutos, y fue escogiendo aquellos que parecían más apetitosos; hacía mucho tiempo que no los probaba, casi tanto como el que hacía que no visitaba aquella casa. Cogió tres, luego se sentó a los pies del árbol y se dispuso a disfrutar del momento, antes tantas veces repetido y ahora evocador de tantos momentos felices.

Abrió el primero. Lo hizo con delicadeza para evitar que se rompiera; no quería matar  ese instante mágico y tal parecía que estaba abriendo una delicada flor. Lo observó durante unos segundos y contemplo, con agrado, la mezcla de colores y aromas que de él salían; seguidamente acercó los labios al interior del fruto carnoso y mordió con ansia. Enseguida sintió como cientos de semillas explotaban en su paladar, llenándolo de esa deliciosa mezcla de sabores ásperos y dulces a la vez; las percepciones de sus papilas gustativas le provocaron un extraño sentimiento de gozo que incluso le erizó la piel.
Repitió la misma operación con la segunda breva. Las sensaciones no solo no se calmaban, si no que iban en aumento. La mezcla de recuerdos y sabores, a la sombra de la higuera, eran emociones maravillosamente placenteras. Eran las mismas impresiones que solía tener muchos años atrás, cuando comer higos debajo de la higuera era algo tan cotidiano como agradable.
Se escuchó una despedida en la puerta de la casona y enseguida apareció Milagros.
- Veo que tu escondite sigue siendo el mismo – dijo con sarcasmo.
- Es el mejor sitio de la casa – respondió Raquel.
- ¿Quizás lo que nos regala Mila también te guste? – Milagros sonreía mientras apuntaba con un cigarrillo liado a mano la planta de marihuana que estaba a pocos metros.
- Vaya, ¡esto si que es una sorpresa! No sabía que cultivaras una.
- Si, no sabes lo gratificante que es consumir lo que una misma siembra – no pudo evitar una carcajada mientras encendía el aromático cigarrillo.




Dio un par de profundas caladas y enseguida se lo pasó a su amiga, que parecía esperarlo con ansia. Tras aspirar, así mismo, dos veces del porro, y mientras lo volvía a pasar a la anfitriona, Raquel no pudo evitar sincerarse. Éste estaba siendo un día lleno de experiencias ya vividas que le traían gran cantidad de recuerdos.
- ¿Sabes cuánto tiempo hace que no fumaba uno? Siete años. Fue la víspera de tu boda ¿te acuerdas? Fue aquí mismo, bajo nuestra higuera – Raquel sentía que el humo, una vez inundados sus pulmones, comenzaba a embriagar su cerebro.
- ¿Como iba a olvidarlo? Aquel día fue muy especial para mí. Recuerdo cada palabra y cada frase que nos dijimos, entre ellas, que nunca nos separaríamos y que buscaríamos la manera de vernos siempre que pudiéramos, y la realidad es que, aparte del día que nació Víctor, que me hiciste una visita relámpago, no nos hemos vuelto a ver.
- Tuve que marcharme fuera por trabajo, ya lo sabes.
- Pero también tuviste la opción de quedarte en la filial de aquí, de nuestra ciudad, y no quisiste – la voz de Milagros sonaba acusadora.
- Es verdad, pero vi el momento de salir de aquí, no me gustaba el futuro que se avecinaba. Me sentía sola y tenía la necesidad de cambiar de aire, ver otros lugares y volver a retomar las riendas de mi vida. Sencillamente surgió la oportunidad y la aproveché. Pero ¿vamos a estar todo el rato echándonos el pasado en cara? – Raquel quiso cortar viendo que la conversación se estaba poniendo peligrosamente seria.
- No, claro que no. Es sólo que te he echado mucho de menos todos estos años.
- ….
- ¿Cómo te va con Ricardo?, ¿Te hace feliz? – Raquel quiso volver a encauzar la charla.
- Si, es un hombre bueno. Me quiere y yo también le quiero; es amable y  cariñoso y siempre está pendiente de mí. Además me ha dado un hijo maravilloso que lo es todo para mí. Ahora mismo soy muy feliz, no le puedo pedir mucho más a la vida.
Ambas mujeres se quedaron calladas, durante unos minutos no supieron que decir. Parecía que el silencio se pudiera cortar. Los efectos del cigarrillo de marihuana, que circulaba de un lado a otro sin parar, ya estaba haciendo efecto en las dos. Raquel, menos acostumbrada, notaba un curioso mareo unido a una excitación que, aunque no era nada extraño para ella, si que constituía una mezcla que hacía mucho tiempo que no experimentaba. Aun así quiso retomar la conversación. No quería que se rompiera la agradable simbiosis que percibía volvía a crearse entre ellas.

- ¿Recuerdas la cantidad de horas que hemos pasado aquí mismo, debajo de estas hojas? ¡Cuanto nos habrán visto reír juntas, cuantas travesuras habrán contemplado y cuantas confidencias habrán escuchado!.
- ¡Como iba a olvidarme! Es imposible olvidar tantos momentos agradables. Siempre ha sido nuestro lugar favorito ¡Éramos tan jóvenes y a veces tan… inocentes!
- ….
- ¿Recuerdas todos nuestros juegos…?
- Todos…, nunca he olvidado nada…, nada…
- ¿Echas de menos algo…?
- Muchas veces sí que he necesitado… ¿y tú?
- Yo siempre te he echado de menos, sabes lo que siento por ti
- Lo sé, pero…

No pudo continuar. Raquel puso un dedo en sus labios ordenándole silencio. El cigarrillo hacía ya un rato que se había acabado, pero la influencia que ejercía sobre las dos mujeres era evidente. Ambas comenzaron a percibir una liberación y una desinhibición como hacía muchos años que no sentían.
Con determinación no exenta de cierto temor, Raquel abrió con suavidad uno de los frutos de la higuera que aun tenía en la mano y, extrayendo totalmente toda su carne con los dedos, se lo ofreció a Milagros. Ésta, con una sonrisa cómplice, lo aceptó con agrado y sintió como su amiga introducía, con delicadeza, toda la pulpa del fruto en su boca. Lo saboreó con gusto y con placer, relamiéndose los labios con intensidad, luego, antes de que éstos se retiraran completamente, cogió entre sus manos los dedos que le habían ofrecido el higo y así mismo, comenzó a lamer y a succionar todo el jugo que en ellos había quedado adherido, limpiándolos con deleite.
La embriaguez de sus sentidos ya era total. Durante unos segundos, que parecieron largos minutos, se miraron a los ojos con una mezcla de deseo y temor. Fue entonces cuando definitivamente evocaron fugaces tiempos pasados en un presente pleno y deseado. Una vez resuelta y expulsada la timidez inicial, acercaron sus bocas, entrechocándolas en un apasionado beso, sus lenguas juguetearon revoltosas, primero con retraimiento y más tarde con una pasión que, finalmente, ninguna de las dos fue ya capaz de controlar.
Aquello no fue sino el inicio. Ahora, muchos años después, volvían a sentir como el universo explotaba de nuevo en sus corazones.

La higuera, la hermosa y exuberante higuera, presencia silenciosa de tantos juegos de niñez y de algunos pecados de adolescencia, iba a continuar siendo, una vez más, la mejor y la más fiel guardiana de todos sus secretos.
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Amanecer otoñal (Para el concurso de María Jesús Paradela. 5ª Entrega) – Mercedes Pinto (Blog Soy mi palabra)
Porque el cielo, tímidamente, tornaba su azul celeste al cobalto, y en el verde rabioso de los campos se intuían pinceladas ocres, y los rizos del arroyo lucían como cucharas de plata. Porque esa mañana el horizonte anuncia despedida, callada, discreta, ella supo que había llegado el otoño de su vida. Nunca le pareció tan plácido y dulce un adiós. Estaba segura, no echaría de menos la rabia, la fuerza y la impertinencia del verano; ni su eterna y cegadora luz, sus ojos se habían vuelto demasiado sensibles; ni el calor de sus noches, su piel agradecía más protegerse bajo las mantas. Se le erizo el vello, acaso porque la brisa era más fresca ese amanecer. No, más limpia. Debía ser cosa de la emoción.
No derramaría lágrimas desesperadas como lo hiciera aquel último día de primavera, como si con él se fuera toda posibilidad de enamorarse, ya regaría la tierra el generoso cielo de octubre. ¡Qué ignorante!, mira que confundir el amor con el frenesí… Ni gritaría la soledad de aquel suelo sin flores, confiaba en las semillas que entraña. Florecería de nuevo, seguro, aunque para otros ojos más capaces de soportar sus insolentes colores. Por aquel entonces, todo le parecía posible envuelta en su osada juventud, todo menos lo más importante: que en la calma de la madurez sonaran tan bellos el canto de un pájaro y las notas del pausado discurrir de un río.
Un polvo dorado despertó de lleno el día, y se dispuso a cortar leña. Esta vez no celebraría sus cincuenta como aquellos veinte: con muchos amigos, casi todos futuros desconocidos; con un infinito proyecto, incierto; con la ausencia de familia, que solo sabían reprender sus locuras; y con mucha música y alcohol, de todo tipo, que no falte, para un oído y un paladar aún sin estrenar. Esta vez sentaría frente a
su hogar a pocos amigos, en su día simples conocidos; a su pasado, cierto por entero; y a su familia, su mejor guía. Y se deleitaría con un buen vino y el hilo musical del chisporrotear de la chimenea y de una buena conversación.
Luego sembró el camino de pensamientos, todos buenos, para dar la bienvenida a sus invitados. Después de todo, también había flores que esperaban hasta la llegada del otoño.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Amor eterno


Escrito ganador mes de Septiembre de Reyes, autora del blog: "Cuánto tiempo (sin verte)"


Amor eterno (Concurso Paradela)

Hay una leyenda japonesa , la deUrashima Taro , en la que un pescador salva a una tortuga a la que unos niños están martirizando ; más tarde el pescador es recompensado por la tortuga , que resulta ser la princesa del mar,de tal modo que lo lleva a recorrer las maravillas del fondo marino en señal de gratitud; cuando el pescador vuelve a la superficie, ve aterrado que mientras que para él ha sido un corto y fascinante paseo , en tierra han pasado años ; cuando vuelve su casa ya no es su casa y su anciana madre ya no existe.
Esta fábula me encantaba , me la leía una y otra vez , siempre que Inés me dejaba en paz;desde que nos casamos tenía que esconderme de ella para hacer lo que me gustaba , que en realidad eran muy pocas cosas; fumar desde luego no , porque notaba en mi ropa el olor del tabaco y podía llegar a ostiarme ; beber , muy poco y con Nicolás , su propio hermano y cuñado mío que la odiaba casi tanto como yo;( no fueron pocos los amaneceres que nos dieron al fresco poniéndola a caer de un burro por esa carota de guardia civil y esa mala leche , cada vez que echaba de casa a uno de los dos; casi siempre a mí, que era el que estaba casado con ella, claro).
Nicolás vivía cerca , y resultó ser mi mejor apoyo en aquellos años de calvario.
Me casé con Inés porque ella me lo pidió, y pensé que para un mozo de treintaicinco más bien de pocas luces,escasa tierra y talla baja no habría muchas más ocasiones de conseguir mujer ; ya se sabe , las cosas de los pueblos chicos.
Me equivoqué, claro, porque catarla la caté poco , que sólo al principio me dio caramelos ; apenas pude aprender el arte de los cuerpos femeninos , con sus cuevas llenas de secretos y todas esas cosas que sólo sabía por los libros ;porque ella luego se dejó crecer pelo por todas partes y ya no hubo dónde explorar ; empezó el adiestramiento doméstico con "no dejes esto aquí " , "no pises por allá" "a ver cuándo espabilas " y los consabidos "en qué estaría pensando yo".
En consecuencia mi nabiza se fue secando , secando, como una amapola sin raíz ; yo creo que durante un tiempo me dieron calambres pero luego nada , pálido y amarillo quedó el artefacto que dicen que tan bien les funciona a otros que hasta les sirve de cerebro .A todo se hace uno.
Claro que así no vinieron hijos , qué iban a venir , si desde el otro lado alguno asomó la nariz prefirió quedarse donde estaba .Más vale limbo en mano que pueblo español volando, debieron pensar .
En el bar la gente callaba cuando me veían entrar , hay seres inocentes como tortugas y yo era uno de éstos, uno de los que piensan que si eres bueno, sencillamente bueno, nadie tiene por qué hablar mal de ti .
Mentira ,al saber todo el mundo que Inés me trataba como a un felpudo , tomaron en cuenta que yo no estaba cumpliendo como hombre , y desde ese momento fui el capullo oficial del lugar ; en todas partes hay un calzonazos y un tonto, en aquel sitio me parece que el doble papel era para mí.
Pero es que además Inés era mala de cojones;
yo acepté la situación , como decía mi madre no hay mal que cien años dure ni nabo que lo resista , y aunque mi alma se estuviera haciendo pequeñita como el suspiro de un bebé , estaba dispuesto a resistir, que el matrimonio no es un capricho ; y en mi casa se comía bien y las sábanas siempre las encontraba limpias y oliendo a lavanda , que la Inés era trabajadora como la que más.
Pero también era mala, ya lo he dicho; me di cuenta ,por desgracia , que no era sólo contra mí, su falta de sentimientos venía de antiguo , de la edad de piedra , de cuando la primera charca , por lo menos.
Cuando los bichos se empezaban a organizar para salir al mundo, proyectando fábulas y poesías, ahí estaba ya la Inés con las antenas tiesas jodiendo al de al lado.
Cómo si no explicar lo que hizo con Taro; 
Taro era mi perro , uno que encontré en la obra un viernes al mediodía , cuando todo el mundo se había ido y yo recogía las herramientas ; recuerdo que miraba mis dedos achatados y me sentía triste , un fulano que regresa a un hogar donde nadie lo quiere ; entonces apareció un perrillo de ojos negros que se sentó justo delante de mí .
Le sonreí como si fuera mi cuñado , la verdad es que parecía más listo que él ; y me siguió hasta la furgoneta .
Me lo llevé a casa , aun sabiendo que a Inés no le gustaban los animales más que los de labor que su padre tenía en el campo ; para ella eran cosas que trabajaban , como yo era una cosa , y la huerta otra cosa que florece .
Me gritó al verme entrar con un perro , claro,pero Taro se quedó en casa .
Fue mi única cabezonería en quince años de vida en común , y el perrillo y yo fuimos felices a espaldas de ella, ( es el único sitio donde los amargados soportan la felicidad ajena , en la chepa).
Qué pena que Taro tuviera aquella manía de mearse en la alfombra ; o en el pasillo; o en la puerta de la nevera ; recuerdo que cuando comenzaba el torrente de insultos yo agarraba al perro y me lo llevaba lejos ,(Ahí va el Antonio con el perro otra vez, decía la gente), recorría con él una hilera de árboles, montones de tierra, escombreras y esquinas ,para volver luego con la vejiga vacía y entrar en la casa haciendo el menor ruido posible para no alterar más a la bestia.
Sin embargo aquel día de Octubre , mientras yo estaba trabajando,
se deshizo de él y cuando volví me dijo que no sabía nada del puto perro.
Lo busqué , lo llamé , me dieron palpitaciones, le dije que si no me decía dónde estaba la abandonaría, pero ella se rió ,la muy cabrona :
finalmente fue Nicolás quien me dijo dónde estaba Taro .
En un claro del bosque , colgado de una rama , me dijo; sí, se meó en la alfombra cuando la acababa de traer de la tintorería , y ella se puso como loca y se llevó al perro echando maldiciones.
Me dijo Nicolás que la había seguido pero que no llegó a tiempo .
Fui al sitio donde él me había dicho y sí , allí lo encontré ; mi viejo amigo Taro , inocente como las tortugas ; como yo mismo; a veces a Dios se le preguntan chorradas , yo en aquel momento le pregunté por qué no permitió que Taro aprendiera a controlarse ;( supongo que está acostumbrado a que se le pregunten imbecilidades ; oh Dios por qué permites el cáncer, como si el Tío fuera antenista y estuviera buscando ampliar las zonas de cobertura para móviles; oh Dios por qué existen las guerras , como si el Nota fuera un estratega o un jerarca de la ONU ;Dios que no haya hambre en el mundo, como si tuviera algo que ver con el nuevo orden mundial y así...supongo que no le importó que un tío de cincuenta años, con la cara borrada de lágrimas , le preguntara por qué su pequeño y adorado perro no aprendió a mear donde le correspondía).
Enterré a Taro allí mismo, dignamente volvió a la tierra , la que tiene que abrazar a los seres bellos e inocentes ; y volví a la casa a compartir en silencio el resto de mi vida con aquella bruja que había conseguido vaciar mi alma como yo me había tenido que ocupar de vaciar la vejiga de Taro.
No volvimos a cruzar una sola palabra en diez años , y una mañana sentí que mi corazón se paraba y echaba a volar por la ventana ,liberado por fin.
Ocurrió que mientras ella revisaba los papeles de Catalana de Occidente y pensaba si era mejor ataúd forrado de capitoné o a pelo, mi alma descubrió que en el sótano de la casa vivía un enano adimensional que vendía papeles para vidas futuras.
Por un puñado de pelos de diablo (arrancados a la Inés) me dio una preciosa vida de perro cocker mestizo y la acepté de inmediato.
Eso fue en Noviembre del año pasado;
pues desde entonces la Inés no ha tenido cojones de coger el coche ,porque cada vez que la veo bajar las escaleras con las llaves en la mano, para ir a comprar o a sus tonterías, de un salto me planto en el capó y me quedo mirándola fijamente , hasta que empieza a temblar y decide entrar de nuevo en casa , donde se pone a remendar calcetines que ya no son de nadie.
No sé cuánto durará esta vieja mala;
pero por mi Taro que estaré con ella para acompañarla hasta el último suspiro.


La foto es de María Jesús Fuertes .